

El número de integrantes, lo complicado que resulta muchas veces llegar a acuerdos y las diferencias de tiempo y recursos de los distintos miembros, hacen que las comparsas se tengan que reunir muchísimos meses antes de que comiencen los carnavales.
A principios de mayo se suelen celebrar dos reuniones. En la primera de ellas se invita a los componentes de la comparsa a presentar bocetos de posibles trajes, con los siguientes requisitos: ideas para gorros no muy pesados, lista de materiales para su elaboración, y cómo es la confección final. En la segunda reunión cada componente que haya presentado un disfraz expone la realización del mismo, para pasar, seguidamente, a una votación entre las diferentes candidaturas.
Se busca, principalmente, un traje que pese poco, cómodo y vistoso. El gorro, por otra parte, ha de ir en consonancia con el traje y ha de tener sus mismas características, buscándose en todo momento que sea cómodo y que se adapte bien a la cabeza para evitar su caída. Se tienen en cuenta, además, otros detalles alejados del terreno estético, como son su facilidad de confección y su coste.
Antes de las vacaciones veraniegas, el traje ha de estar elegido, así como sus materiales finales. Sin embargo, siempre hay un pequeño margen para efectuar modificaciones sobre el mismo a medida que va pasando el tiempo.
Publicado el día 15-01-09 (08:49)
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